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Archive for 1 septiembre 2013

Seguimos con nuestra serie de entrevistas a editores en medios digitales, que inauguró Ricardo Futuroscopias. En esta ocasión hablamos con Santiago Oviedo, director de la veterana publicación argentina de literatura fantástica y ciencia ficción NM. A él le agradecemos no solo la deferencia de atendernos sino la perseverancia de su proyecto, que lleva ya siete años lanzando a través de internet la obra de una ingente cantidad de jóvenes escritores latinoamericanos de género fantástico.

Las preguntas que transmitimos a Santiago, y que él amablemente respondió, fueron:

1-¿Crees que la literatura vive un momento de crisis, declive o reinvención?

2-¿Crees que actualmente se piensa más en vender libros que en crear lectores?

3-¿Qué opinas sobre la situación de la industria cultural y/o editorial (en tu país)?

4-¿Qué destacarías de tu experiencia en tu tiempo como editor de tu revista?

Santiago Oviedo

1- Considero que el arte, como cualquier aspecto de la actividad humana, es algo vivo y en permanente evolución. El idioma cambia continuamente y es imposible que eso no se traslade a la literatura. A veces el proceso es lento; otras, más dramático e inmediato. Al lector le puede gustar o no, lo mismo que al escritor. Pero ambos son parte del devenir y es imposible —debido a nuestra percepción lineal del tiempo— volver atrás, aun cuando a veces (muchas) se produce un resurgimiento de corrientes de expresión que se consideraban perimidas. Acaso puede considerarse que, desde el punto de vista literario, se está frente a un estancamiento en cuanto a la manera de escribir, pero se debe recordar que los grandes temas de la literatura son apenas un puñado y que se repiten constantemente a lo largo de la historia de la humanidad. Lo que cambian son las maneras de contarlos. Hay que estar siempre atentos —como lectores, escritores o editores— ante las nuevas variantes que puedan surgir para tratarlos, para intentar descubrir ese chispazo de genio que vuelve trascendente a una obra.

2- En una cultura regida por la economía, donde el prestigio es dado por la riqueza, considerada como sinónimo del éxito, tanto para el editor como para el autor lo más importante es la cantidad de ejemplares vendidos. Por otra parte, también puede considerarse un hecho que, gracias al crecimiento demográfico, el porcentaje de lectores con respecto a la población es siempre más o menos constante. No todo el mundo se va a volver lector (eso es una cuestión de gusto personal y no todos somos iguales), pero ese porcentaje hace que siga siendo redituable seguir publicando. Una suerte para los editores, los escritores y los lectores.

La revista NM

3- La Argentina no es ajena a la crisis mundial, pero desde que tengo uso de razón siempre estuvimos atravesando dificultades económicas —resultado de malas políticas internas o de factores externos—, así que puede decirse que, lo que es una tragedia novedosa para algunos, para nosotros ya es costumbre. Es cierto que, años ha, la industria editorial argentina tuvo mucho peso en el ámbito cultural de habla española y que hoy apenas es una sombra. Pero también hay que tener en cuenta que las clásicas editoriales nacionales se fueron viendo absorbidas por grandes conglomerados multinacionales, como resultado de eso que conocemos como globalización. En consecuencia, los sellos tradicionales generalmente son meras representantes de otras compañías, con el resultado de ser simples distribuidoras de títulos adocenados, supuestamente destinados a convertirse en superventas, según el criterio de los departamentos de mercadotecnia que orientan a los gerentes editoriales apoltronados detrás de sus escritorios.

No obstante, en consonancia con lo dicho en las otras repuestas, se está dando el fenómeno de que —pese a la crisis— van surgiendo nuevos sellos editoriales con una estructura minimalista, con el personal indispensable y con menores expectativas de lucro, que tienden a difundir nuevos autores con tiradas más reducidas. Acaso esos proyectos no pasen más allá de las buenas intenciones, o tal vez las megaempresas comiencen a prestarle más atención a eso nuevo que se va generando.  En definitiva, el tiempo dirá cuál es el resultado de ese fenómeno, pero no es difícil suponer que alguna huella van a dejar.

Por otro lado, también hay que estar atentos a la evolución de las publicaciones electrónicas —aun en sus inicios— y a las posibilidades que ofrece Internet, en cuanto a su difusión, y ver cómo interactúa todo eso en el ambiente editorial.

4- Como editor de NM, una de las mayores satisfacciones es ver la estupenda calidad de los colaboradores que se acercaron a ella. La revista surgió ante el cúmulo de escritores con ganas de seguir creando. Tuve el honor de ser parte de la movida argentina de literatura argentina de ciencia ficción de los años ochenta y a partir de los noventa estuve alejado de toda la esa corriente. Cuando volví, luego de diez años, me encontré con que los veteranos seguían escribiendo y que había mucha gente nueva con mucho empuje.

En un primer momento pensé en colaborar con alguna de las publicaciones que ya estaban en marcha, pero  me pareció más interesante iniciar un nuevo proyecto, para ampliar más el espacio en el que se pudieran manifestar todos esos autores. Creo no haberme equivocado con esa decisión. Si bien algunos emprendimientos que estaban activos en ese momento desaparecieron, muchos otros fueron viendo la luz. Entre todos nos acompañamos en ese camino de difundir la nueva literatura fantástica panhispánica, que ya tiene un lenguaje propio.

Los anglosajones ya tienen su mercado y las grandes editoriales se encargan de acercarnos sus traducciones. A nosotros nos corresponde difundir a los escritores en español poco conocidos, con la esperanza de que cada día sean más vistos como novedades en las librerías.

NM, radicada en Argentina, ha conocido varias encarnaciones, primero en papel, entre 1983  y 1991, luego en formato digital, desde el año 2006. Se publica trimestralmente. El pasado mayo apareció su número 28 de esta segunda etapa.

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