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“A través de pozas enfangadas, lisas como platos negros. A través de callejas oscuras, remando al límite de la extenuación. A través de electrodomésticos abollados a la deriva, y de cochambrosas piezas de mobiliario urbano. A tientas con un remo por los céntricos canales de Kafka-por-la-mañana. La humedad poseía sus botas, verdinegra, corrosiva como una peste, en el lodazal espeso, en el agua sucia, la llovizna química y el brote rebelde en el suelo entablado. Los edificios, tiesos y en despliegue diametral como reproducciones broncíneas de la torre de Pisa. A través de plazas de poco fondo, de avenidas de mayor calado, en cuyo pavimento se quebraban socavones de final incierto. Sorteando señales a punto de caer y semáforos abiertos por la mitad, sus cables al aire, guirnaldas inanimadas en el viento. A la caza con el arpón y el bate de béisbol sustraídos de una tienda de deportes abandonada. Durmiendo en sótanos a los que entraba desde portales anegados de fácil acceso, siempre atento a la intemperie y a las ratas hambrientas que se pudieran deslizar desde el entresuelo, atraídas por el olor de la carne fresca o la tostada caliente. Y al día siguiente despertar con la misión de ocupar el estómago y el tiempo, y con el reptar de hongos por las paredes, y las goteras, y las lluvias, y las riadas, y el chapoteo de los remos en el agua. “

Así comienza mi relato Ascensión, publicado por…

LECTOR: ¡Ya sabemos cómo empieza! Lo dijiste hace dos meses, en la revista cubana Korad. ¡No te repitas! (sonido de abucheos)

Vale, vale. Tienen ustedes razón. Pero sucede que este cuento, del que estoy especialmente satisfecho, se publica de nuevo, esta vez en papel. Salió a principios de año en la revista argentina Próxima, en una versión corregida. Próxima no existe en formato online. Una iniciativa valiente, uno diría que casi post-digital en estos tiempos, que sólo se vende en librerías argentinas y por su página web. La dirige la inquieta Laura Ponce; editora, articulista e incansable impulsora del género. Bravo por su esfuerzo desde aquí.

Revista Próxima: veinte números de ciencia ficción,

Revista Próxima: veinte números de ciencia ficción

Así que ya lo saben. Si no lo leyeron en pdf en Korad, si les gusta más la experiencia de lectura que da el suave tacto de la celulosa, o simplemente si quieren conocer una revista nueva que no se ve a menudo por España y ver qué se cuece en la literatura de género de otros países de habla hispana, denle una oportunidad. Merece la pena.

Cada cierto tiempo se oyen campanadas de tristeza sobre una supuesta actitud de condescendencia de la opinión pública mayoritaria acerca de la fantasía, o de otros géneros populares como el cómic. Recuérdese -para después olvidarlo- aquel infame artículo de Molina Foix en que definía la película Up como una “chorrada de plastilina”.
¿Se me permite ejercer la abogacía del diablo? La aceptación total de la fantasía y la ciencia ficción, ¿no conllevaría su estancamiento hasta una situación de burguesía autocomplaciente y ombliguista? El acomodo tranquilón y mayoritario, ¿no supone justamente lo opuesto al pensamiento crítico y arriesgado?
Como dice Umberto Eco en su última entrevista para El País, la cultura es crisis, enfrentamiento de ideas y puja por la vanguardia. Desde los albores del mundo moderno (Cervantes en adelante), las grandes obras son rupturistas. De aquella, el modelo clásico grecorromano se estaba poniendo en tela de juicio desde que los científicos e investigadores descubrieron paulatinamente que, vaya, la teoría de Ptolomeo, la geometría euclidiana y todas esas ideas que muy agustito habíamos aceptado, con el visto bueno de la Iglesia que siempre prefiere que no se piense, habían quedado obsoletas.
Umberto Eco no puede parar de pensar

Umberto Eco no puede parar de pensar

El cuestionamiento del statu quo no tardó en llegar, también en lo literario. El Quijote, el Fausto de Goethe, Shakespeare, las novelas de Jane Austen, no digamos el Ulysses… son obras a contracorriente, con voluntad, consciente o no, de echar la casa abajo. Quién sabe si las hubiera escrito un autor con pretensiones de funcionario, y si su jefe las hubiera aceptado. Quizá en la Roma Imperial, pero, amigo, no en nuestro mundo.

El cielo me guarde de sugerir que se escribe mejor desde la marginación social más absoluta, o de defender una actitud elitista. A nadie le gustaría más que a mí que se celebrara el nacimiento de Theodore Sturgeon como otros celebran la Virgen del Pilar, o que mis autores de ciencia ficción favoritos hubieran gozado de prestigio y calidad de vida. Yo festejo cada victoria de la literatura que considero que un día será canónica. Pero he constatado con tristeza que los mercados son conservadores. La industria es conservadora. Tiene cierta lógica; su propósito es ganar dinero, y una norma para los negocios fructíferos es la seguridad y la minimización de riesgos. El capitalismo es, por definición, un sistema conservador, muy poco amigo de rebeldes políticos, sociales o culturales, o de escritores impredecibles.
El desprecio de la elite hacia las novelas populares no difiere mucho de la crítica de otras rupturas como el fin de las convenciones de unidad clásicas del teatro en la España de Lope de Vega. Por suerte a Lope le fue bien y creó escuela. Es uno de esos milagros que uno agradece cada día, igual que la campanada que dieron Tolkien o Asimov.
JRRT: rara avis

JRRT: rara avis

En cierto modo, quizá esa misma actitud reaccionaria y pacata, acomodaticia, fue el incentivo de Lope de Vega de cargarse aquellas normas caducas. Philip K. Dick, escribiendo al margen del mundo, y llevando ese exilio interior hasta las mismas fronteras de la realidad y de su propia mente, hizo algo muy parecido. Ahí estriba su grandeza.

Obviamente, el trabajo de la cultura de verdad – y ahí pocas veces entran los best sellers- es abrir conciencias, pero siempre desde la vanguardia y no la retaguardia. Insisto, no defiendo la permanencia en la sombra. Defiendo la lucha por la cultura, su carácter popular, y su necesaria protección pública, pero a sabiendas de ir a contracorriente.
Qué necesarios son los heterodoxos, y qué solos están a veces.

Ascensión

A través de pozas enfangadas, lisas como platos negros. A través de callejas oscuras, remando al límite de la extenuación. A través de electrodomésticos abollados a la deriva, y de cochambrosas piezas de mobiliario urbano. A tientas con un remo por los céntricos canales de Kafka-por-la-mañana. La humedad poseía sus botas, verdinegra, corrosiva como una peste, en el lodazal espeso, en el agua sucia, la llovizna química y el brote rebelde en el suelo entablado. Los edificios, tiesos y en despliegue diametral como reproducciones broncíneas de la torre de Pisa. A través de plazas de poco fondo, de avenidas de mayor calado, en cuyo pavimento se quebraban socavones de final incierto. Sorteando señales a punto de caer y semáforos abiertos por la mitad, sus cables al aire, guirnaldas inanimadas en el viento. A la caza con el arpón y el bate de béisbol sustraídos de una tienda de deportes abandonada. Durmiendo en sótanos a los que entraba desde portales anegados de fácil acceso, siempre atento a la intemperie y a las ratas hambrientas que se pudieran deslizar desde el entresuelo, atraídas por el olor de la carne fresca o la tostada caliente. Y al día siguiente despertar con la misión de ocupar el estómago y el tiempo, y con el reptar de hongos por las paredes, y las goteras, y las lluvias, y las riadas, y el chapoteo de los remos en el agua.

Así empieza “Ascensión”, uno de mis últimos relatos, publicado en el número catorce del fanzine cubano Korad. No existe, que yo sepa, una página web oficial donde descargarlo, pero la autora, también cubana, Daína Chaviano, los sube de dos en dos en su blog. Pueden hacerse con uno, pues, en esta dirección. Se abre en ventana nueva, hagan click sin miedo, que aquí les espero.

No sé por qué me hacía una ilusión especial el publicar en Cuba. Recuerdo que me sorprendió encontrar revistas de género en internet, y que de inmediato me apeteció colaborar en el proyecto. Quizá también se añada el que esté especialmente satisfecho con el texto. No sé muy bien de dónde surgió. Puede que del personaje protagonista, tan cabezota como entrañable, y su extraña cohorte. Por una vez hice caso de los que aconsejan iniciar un relato por el personaje y no por la trama. Reconozco, además, que funciona. Amigos escritores, no duden en seguir los pasos de sus criaturas, en vez de tratar de encajarlos en una pequeña jaula para pájaros. Los resultados de dejarse llevar son más placenteros. Poco más podría decir sin fastidiar el punto de giro que, en triple salto mortal, condiciona la trama de la historia, el destino del personaje y hasta puede que el mío propio.

Korad 14, sci-fi cubana

Korad 14, sci-fi cubana

Also starring: La portada del último Korad es obra de Hanna Chomenko. Lo que se hace saber para general conocimiento.

Realismo científico

De imprevisto, casi por sorpresa, Mónica consiguió el trabajo; tras varias conversaciones telefónicas insulsas, un par de intercambios de currículums por correo y una larga serie de respuestas ambiguas. Nunca hubo una confirmación oficial: un feliz día la llamaron para firmar del contrato, sin más.  En la fotocopia que se llevó a casa todo parecía correcto; todo salvo aquel detalle incómodo de no mencionar el sueldo o la duración real del empleo, que sólo indicaba “hasta fin de obra”.

¿Tanta expectación por agasajar a escritores desconocidos para ella y a incansables hordas de fans?, le preguntaban. Mónica respondía: “¡Pues sí!”. Porque, en medio de un largo y ocioso verano, era un acontecimiento singular… y divertido. No ignoraba que las semanas previas a la inauguración del festival no le faltarían encargos variados ni, una vez en marcha, las jornadas maratonianas, hasta la madrugada.

Así empieza Saludos del hombre del jersey, mi último relato publicado en la revista NM este mismo mes. ¿Les suena muy cotidiano, muy de andar por casa o hasta tirando a pedestre?
Muy bien, gracias, porque eso es justo lo que pretendía. Al principio, claro. Luego las cosas se tuercen, o eso espero.
Y ahora empieza mi rodeo. Decía David Simon en su conferencia el pasado mes de julio en la Celsius 232: “Que no te cojan escribiendo sobre algo de lo que no sabes“. Bien, por una vez creo que he seguido su consejo.
No sé hasta qué punto debemos dar a su afirmación la categoría de axioma. Cada género tiene sus reglas, y el fantástico no se guía por el realismo o la fidelidad a los hechos. Más que nada porque uno a veces tiende a escribir sobre hechos futuros que, por definición, no se pueden conocer. Mejor digamos que cada historia debe ser consistente y fiel a lo que su espíritu demanda. The Wire pedía un retrato de la verdad sin salirse un punto. Las novelas de Phillip K Dick, otra cosa muy diferente, (faltar a ella hubiera sido igual de malo) pero no cómo funciona una nave en el espacio, el efecto de la gravedad en Marte o las sensaciones precisas del LSD en el organismo humano.
Es más. Diría que tan poco recomendable es faltar el respeto en determinados géneros como permanecer demasiado fiel a ellos en otros. Incontables veces he escuchado, por ejemplo, alabanzas a 2001, odisea del espacio, tanto el film de Kubrick como la posterior novela de Clarke, acerca de estos logros. Bien, sí, el cosmos representado por estos dos genios ha sido el más generoso para con Newton y el resto de físicos.  Un punto para ellos, pero no es lo que a mí me fascina de esa historia sino el mensaje que subyace en ella, y que, ya lo saben, poco tiene que ver con el teorema de Tales o la ley de la gravedad. Es otra cosa, amigos. Algo que sólo unos visionarios con un tripartito en el alma de filósofos, poetas y científicos pudieron lograr.
NM, treinta números de ciencia y ficción

NM, treinta números de ciencia y ficción

Todo este rodeo para decir que sí, que esta vez publico un relato cuyo trasfondo sí he vivido en persona muy a menudo, porque transcurre en una convención de literatura con mucho en común con la Semana Negra o el Celsius 232, que he tenido el gusto de recorrer los últimos años. Lo admito, eso ha simplificado bastante su redacción. Si, además, lo hace mejor relato, o al menos más verdadero, lo dejo a su criterio. Disfruten.

No es la picaresca

De un tiempo -un largo tiempo- a esta parte se habla a menudo de esta crisis económica, que ya parece endémica, y se comparan los numerosos escándalos de corrupción política con los de otra época, la del siglo de Oro español, y más en concreto con la picaresca.

Equivocadamente.

Se oye hasta en los discursos de los pensadores más cultos. “¡Este es el país de la picaresca!”. De tanto hablar de este género literario, la frase se ha vuelto un pensamiento automático que repetimos mucho y pensamos poco. Y si comparamos circunstancias históricas, algo por otra parte muy sano, lo útil sería reflexionar acerca de ello y no repetir una idea como un refrán o letanía.

Qué duda cabe que el siglo XVII español consistió en un declive del imperio a la decadencia, en cuya caída seguimos y no estoy seguro que lleguemos nunca a recuperarnos. Me llama la atención, sin embargo, que siempre recurramos al Lazarillo de Tormes, a Rinconete y Cortadillo, a Guzmán de Alfarache y al Buscón don Pablos como figuras simétricas a los ladrones y traidores que nos gobiernan ahora y en el pasado, y que no necesito mencionar.

No acabo de entender por qué nos fijamos tanto en esos personajes de origen humilde, cuando no pobres de solemnidad, que más que causantes de la ocaso del imperio español más bien fueron sus víctimas. Por desgracia, de tanto hablar de ellos me temo que lleguemos a verlos bajo un punto de vista negativo, como si de malvados criminales se tratara, cuando el que suscribe, de encontrarse en su situación y sin otra salida posible, practicaría las mismas argucias que ellos, en principio porque uno tiene la mala costumbre de querer comer tres veces al día.
Lazarillo de Tormes, pintado por Goya

No es esto…

Decimos: “es la España de…” como el veredicto de un juez, como médicos que emiten su diagnóstico en el que, después de mirar por el microscopio, encontramos esa actitud en nuestro ADN, que es una patología irremediable, y así, evitamos buscar culpables con nombre y apellidos, y también personas, y pueblos, combativos y sin miedo a pensar.

No escucho a nadie criticar a Felipe III, al corrupto duque de Lerma, a Felipe IV o al Conde Duque de Olivares, y todos los que fomentaron el colonialismo, dipalidaron las arcas públicas en pos de la guerra o para enriquecerse, expulsaron a judíos y moriscos, vitales en la economía nacional, se postraron frente a una Iglesia intransigente y, quizá sin darse cuenta, arruinaron al país pretendiendo reformarlo. No soy historiador, pero tampoco hace falta una licenciatura en historia para darse cuenta de que los dirigentes suelen tener más responsabilidad en este asunto que la miserable clase baja.

Cuidado: no digo que exijamos una actitud marxista o apliquemos un pensamiento políticamente correcto a una sociedad doscientos años anterior a Marx y Keynes. Pero tampoco veo beneficioso que nos reduzcamos siempre a la moral del esclavo, a señalar al pobre que roba y no al poderoso que no le deja otra opción.

Quizá la clave consista en que en España una gran mayoría siempre nos hemos conformado con la miseria actual o pasada en vez de la lucha. Todo nos ha sido dado, no ha habido pelea por nuestros derechos. Por una vez, incluso en este blog literario, convendría ponernos menos en el lugar de los personajes de Quevedo y Cervantes y más en el de los artífices de la revolución francesa.
Retrato del duque de Lerma, por Rubens

…sino esto.

Ya es hora de cambiar el refrán, y con él nuestras actitudes. No vivimos en la España de la picaresca, amigos. Hemos vivido, y seguimos viviendo, en la España de la corrupción de los poderosos, la ineficacia del sistema y la triste aquiescencia de los ciudadanos.
Al César lo que es del César: Las dos imágenes de esta entrada vienen de Wikipedia y por tanto son de dominio público. Que quede claro.

Tres cuentos, escritos en dos años y publicados en dos revistas diferentes. Ese es el balance de una trilogía literaria breve de ciencia ficción, que ya puedo presentar como un todo.

La idea me vino, como expliqué en otra entrada, cuando me contaron la historia de un alumno de etnia gitana de una clase en un colegio, que un día desapareció del curso sin más noticias y hasta la fecha. Me pareció que detrás del misterioso destino del chico podía haber una historia, y a falta de la real, que me encantaría conocer, tuve que conformarme con imaginarla.

Así escribí El bautismo de Pater Operator, la historia de una nave pirata que viaja en el tiempo, guerreando contra otros clanes enemigos, y en la que el hijo del capitán se ve forzado a hacerse mayor demasiado pronto, y a tomar decisiones de mucho peso que no le deberían corresponder.

El cuento se escribió prácticamente solo, y apareció en diciembre de 2011 en Sci Fdi.

Sci-Fdi llega a su quinto número

Sci-Fdi llega a su quinto número

Es complicado que una historia se quede quieta en la cabeza de uno incluso cuando la das por terminada. Después de que saliera se me ocurrió que la posición de un personaje mercenario que viaja en el tiempo resulta, aparte de interesante en sí misma, muy conveniente como testigo de la vida de un pueblo, de los cambios en la sociedad y de la vida de la gente común, que a su vez no podrían permanecer ajenas a su influencia terrible y fascinante a la vez. Así salió Tres pares de botas sacudieron el polvo, relato largo o novela corta, como cada uno prefiera, que vio la luz en 2012 en la revista Futuroscopias.

Futuroscopias, delicatessen literaria

Futuroscopias, delicatessen literaria

No se crean que aún así la historia del Pater Operator, primero niño, luego adulto, pensaba dejarme descansar para entonces. Una vez examinadas las variables del viaje en el tiempo hacia el futuro, me quedaba la posibilidad más sugerente y abierta a la experiencia sensible, la del viaje al pasado, es decir, a los recuerdos, vivida desde la ancianidad.

Imposible resistirme: no tenía más remedio que volver al ordenador y escribir un cuento, de nuevo en un formato más breve, donde las relaciones del Pater Operator y su padre, mostradas en la primera parte, se ven invertidas como un reflejo en el agua. Lo llamé Patrulla noctura y lo publica Sci Fdi en su número de septiembre de este 2013.

Le llamaban Trinidad

La tercera pata de la mesa.

No estoy seguro de hasta qué punto tenía en la cabeza la idea de extender en un tríptico la vida de este personaje. Más bien la propia necesidad me lo fue dictando. Me alegro de haberme dejado engatusar por la idea, y de poder mostrarla bien ordenada. Ahora pueden ustedes leerla si gustan.

Por cierto, estos son relatos sobre viajes en el tiempo. Siéntanse libres de leerlos en el orden que más les apetezca.

Seguimos con nuestra serie de entrevistas a editores en medios digitales, que inauguró Ricardo Futuroscopias. En esta ocasión hablamos con Santiago Oviedo, director de la veterana publicación argentina de literatura fantástica y ciencia ficción NM. A él le agradecemos no solo la deferencia de atendernos sino la perseverancia de su proyecto, que lleva ya siete años lanzando a través de internet la obra de una ingente cantidad de jóvenes escritores latinoamericanos de género fantástico.

Las preguntas que transmitimos a Santiago, y que él amablemente respondió, fueron:

1-¿Crees que la literatura vive un momento de crisis, declive o reinvención?

2-¿Crees que actualmente se piensa más en vender libros que en crear lectores?

3-¿Qué opinas sobre la situación de la industria cultural y/o editorial (en tu país)?

4-¿Qué destacarías de tu experiencia en tu tiempo como editor de tu revista?

Santiago Oviedo

1- Considero que el arte, como cualquier aspecto de la actividad humana, es algo vivo y en permanente evolución. El idioma cambia continuamente y es imposible que eso no se traslade a la literatura. A veces el proceso es lento; otras, más dramático e inmediato. Al lector le puede gustar o no, lo mismo que al escritor. Pero ambos son parte del devenir y es imposible —debido a nuestra percepción lineal del tiempo— volver atrás, aun cuando a veces (muchas) se produce un resurgimiento de corrientes de expresión que se consideraban perimidas. Acaso puede considerarse que, desde el punto de vista literario, se está frente a un estancamiento en cuanto a la manera de escribir, pero se debe recordar que los grandes temas de la literatura son apenas un puñado y que se repiten constantemente a lo largo de la historia de la humanidad. Lo que cambian son las maneras de contarlos. Hay que estar siempre atentos —como lectores, escritores o editores— ante las nuevas variantes que puedan surgir para tratarlos, para intentar descubrir ese chispazo de genio que vuelve trascendente a una obra.

2- En una cultura regida por la economía, donde el prestigio es dado por la riqueza, considerada como sinónimo del éxito, tanto para el editor como para el autor lo más importante es la cantidad de ejemplares vendidos. Por otra parte, también puede considerarse un hecho que, gracias al crecimiento demográfico, el porcentaje de lectores con respecto a la población es siempre más o menos constante. No todo el mundo se va a volver lector (eso es una cuestión de gusto personal y no todos somos iguales), pero ese porcentaje hace que siga siendo redituable seguir publicando. Una suerte para los editores, los escritores y los lectores.

La revista NM

3- La Argentina no es ajena a la crisis mundial, pero desde que tengo uso de razón siempre estuvimos atravesando dificultades económicas —resultado de malas políticas internas o de factores externos—, así que puede decirse que, lo que es una tragedia novedosa para algunos, para nosotros ya es costumbre. Es cierto que, años ha, la industria editorial argentina tuvo mucho peso en el ámbito cultural de habla española y que hoy apenas es una sombra. Pero también hay que tener en cuenta que las clásicas editoriales nacionales se fueron viendo absorbidas por grandes conglomerados multinacionales, como resultado de eso que conocemos como globalización. En consecuencia, los sellos tradicionales generalmente son meras representantes de otras compañías, con el resultado de ser simples distribuidoras de títulos adocenados, supuestamente destinados a convertirse en superventas, según el criterio de los departamentos de mercadotecnia que orientan a los gerentes editoriales apoltronados detrás de sus escritorios.

No obstante, en consonancia con lo dicho en las otras repuestas, se está dando el fenómeno de que —pese a la crisis— van surgiendo nuevos sellos editoriales con una estructura minimalista, con el personal indispensable y con menores expectativas de lucro, que tienden a difundir nuevos autores con tiradas más reducidas. Acaso esos proyectos no pasen más allá de las buenas intenciones, o tal vez las megaempresas comiencen a prestarle más atención a eso nuevo que se va generando.  En definitiva, el tiempo dirá cuál es el resultado de ese fenómeno, pero no es difícil suponer que alguna huella van a dejar.

Por otro lado, también hay que estar atentos a la evolución de las publicaciones electrónicas —aun en sus inicios— y a las posibilidades que ofrece Internet, en cuanto a su difusión, y ver cómo interactúa todo eso en el ambiente editorial.

4- Como editor de NM, una de las mayores satisfacciones es ver la estupenda calidad de los colaboradores que se acercaron a ella. La revista surgió ante el cúmulo de escritores con ganas de seguir creando. Tuve el honor de ser parte de la movida argentina de literatura argentina de ciencia ficción de los años ochenta y a partir de los noventa estuve alejado de toda la esa corriente. Cuando volví, luego de diez años, me encontré con que los veteranos seguían escribiendo y que había mucha gente nueva con mucho empuje.

En un primer momento pensé en colaborar con alguna de las publicaciones que ya estaban en marcha, pero  me pareció más interesante iniciar un nuevo proyecto, para ampliar más el espacio en el que se pudieran manifestar todos esos autores. Creo no haberme equivocado con esa decisión. Si bien algunos emprendimientos que estaban activos en ese momento desaparecieron, muchos otros fueron viendo la luz. Entre todos nos acompañamos en ese camino de difundir la nueva literatura fantástica panhispánica, que ya tiene un lenguaje propio.

Los anglosajones ya tienen su mercado y las grandes editoriales se encargan de acercarnos sus traducciones. A nosotros nos corresponde difundir a los escritores en español poco conocidos, con la esperanza de que cada día sean más vistos como novedades en las librerías.

NM, radicada en Argentina, ha conocido varias encarnaciones, primero en papel, entre 1983  y 1991, luego en formato digital, desde el año 2006. Se publica trimestralmente. El pasado mayo apareció su número 28 de esta segunda etapa.